Carta a mi Yo de 18 años.

Hola David.

¡Feliz cumpleaños pendejo!

Escribo esta carta con la intención de que sea mi testamento para ti.

La fuerza motriz del hombre es su voluntad de dejar un legado: de construir un futuro que perdure, aún después que él mismo haya sido olvidado. Es mi voluntad compartirte lo que ahora se, lo que me habría gustado que supieras antes de enfrentarte a la vida que vendrá.

Vas a morir. Eso lo tienes ya tan claro como yo. Inténta vivir primero. No me preocupa darte detalle de lo que me ha pasado por que comprendo que tu, no eres yo. Te harán una fiesta este sábado, quizá tu si decidas estar ahí. Yo no fuí por la razón que conocerás esta tarde. Quizá habría sido más sensato tomar otro curso de acción, yo nunca lo sabré ahora. Cada segundo de vida es una decisón que tomamos. Cada decisión que tomamos, implica otra que no tomamos. ¿Quien sabe? Quizá la otra habría cambiado el rumbo de todo. Los planetas podrían haber girado en otro sentido. No puedo decirte que decisión tomar a cada segundo. No puedo decirte lo que vendrá por que no tengo forma de saber que decisiones tomarás tu. Todo lo que puedo decirte es que nunca dejes de hacerte responsible de tus consecuencias. Todo lo que te suceda a partir de ahora dependerá únicamente de ti. Ni lo bueno ni lo malo, por que no existe el bien o el mal: solo consecuencias. De la consecuencia de que decidas atender a mi consejo, o no, dependerá la vida que llevarás hasta que sea tu turno de cerrar el ciclo y escribir la siguiente aliteración de estas líneas. Continuar leyendo…

La verdadera utilidad del voto nulo.

¿Anulaste tu voto? ¿Escribiste un gran “¡Chinguen todos a su madre!” en tu boleta?

¡Felicidades! Puedes recoger tu medalla al mérito cívico en la salida. Tambien pasa a recoger tu cerebro.

Si fuiste de los que voluntariamente decidieron “no regalar” su voto en estás elecciones, por que, justificadamente, te opones a que los partidos sigan lucrando con nuestro sistema político, acabas de regalarle 192 pesos a esos mismos partidos. Continuar leyendo…

Mil fans verdaderos (por Kevin Kelly)

La larga cola es notoriamente una buena noticia para dos clases de personas1; unos cuantos agregadores con suerte, como Amazon o Netflix, y 6 billones de consumidores. De esos dos, yo creo que los consumidores obtienen la mayor ventaja de la riqueza escondida en una infinidad de nichos de mercado.

Pero, decididamente, la larga cola tiene muchos pros y contras para los creadores. A los artistas individuales, productores, inventores y makers se les pasa por alto en esta ecuacion. La larga cola no aumenta en mucho las ventas de los creadores, pero, si agrega una competencia masiva y una infinita tendencia a la baja en los precios. A menos que los artistas se conviertan en un gran agregador del trabajo de otros artistas, la larga cola no ofrece un camino para salir del bache de las ventas insignificantes.

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Fuera de apuntar a un éxito de ventas, ¿que puede hacer un artista para escapar de la larga cola? Continuar leyendo…

Ahí donde está tu miedo, es a donde debes de ir.

El miedo es muy cómodo.

Hay algo que te asusta. Sientes miedo, evitas esa situación o cosa que te asusta. Pero, el miedo no se va.

El miedo sigue ahi, apoltronado en tu mente, sintiéndose como en casa. Por que, de cierta manera, esa es SU casa. Eres TU quien está viviendo como invitado en tu propia mente.

El miedo no se va, eres tu quien lo expulsa. A veces, el miedo te avisa de algo que no debes hacer. Te da una señal, una advertencia. Pero, la mayoría de las veces, el miedo te indica precisamente lo que deberías estar haciendo.

El miedo es un reto.

Un desafío a salir de tu zona de confort. Una invitación a descubrir de qué estás hecho, a descubrir en donde se haya tu verdadero límite.

Y una vez ahí, el miedo no se va, solo retrocede. Es tu deber seguir empujándolo, seguir avanzando, haciendo que tu miedo retroceda hasta el vacío.

Y una vez que tu mismo estás frente al precipicio, debes de saltar tambien.

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Si hay algo a lo que siempre le haya tenido miedo, es a las alturas. Tengo una peculiar y sensible aversión al vértigo. Ni siquiera necesito acercarme a el borde para sentirlo, incluso ver un video como este es suficiente para que se corte mi respiración y mi corazón se detenga un momento. Continuar leyendo…